¿Qué profesión pudiera revestir mayores responsabilidades, exigencias y requisitos que la de ser MAESTRO?, pudiéramos responder al unísono ninguna, ninguna, ninguna…
Ya, que si alguna tarea es difícil en la vida es la de educar y sobretodo educar con el buen ejemplo para así poder dar testimonio de lo que se profesa, de hecho un verdadero MAESTRO, no solo sabe leer el alma infantil de sus estudiantes sino que ha sabido despertar en ellos el gozo de su felicidad, conllevándolos a la expresión creativa
Por su parte, el verdadero MAESTRO, es el que sabe orientar por el camino que conduce al conocimiento, además es el que ayuda a vencer los obstáculos de la vida. Un MAESTRO ejemplar es aquel que no castiga el error, sino aquel que sabe entender las fallas, haciendo de ellas una tarea, es aquel que sabe concertar normas de convivencia, es aquel que manifiesta públicamente que la virtud más grande es haber aprendido de sus estudiantes, es aquel que trabaja con amor y emprende tareas complejas
El MAESTRO ejemplar es aquel que se aparta de posiciones auto-centradas, psico-rígidas y permite con humildad que sus estudiantes lo superen, es aquel que a través del sano consejo les manifiesta a sus discípulos que el mundo no es un patio de juegos sino un salón de clase y que la mejor universidad es la vida misma. Un MAESTRO ejemplar es aquel que a pesar de su condición adulta no se olvida que algún día fue niño. Felicitaciones a todos los MAESTROS en su día, en especial a aquellos que me educaron.